lunes, 30 de abril de 2012

Señorío catalán

Llevo amando el fútbol desde niño, así que hablaré sobre un hombre que no ha sido, tal vez, suficientemente valorado.
Parto de la base de que mi corazón es mitad blanco y mitad blanquirrojo. Mis equipos más queridos son el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Lo cual no impide que sepa reconocer quièn sabe hacer buen fútbol poniéndome una venda fanática en los ojos.
El Barça juega de cine. Pero me gustan más los detalles que los títulos que haya obtenido.
Cuando derrotó por 0-7 al Rayo Vallecano este último 29 de abril, me encantó como detalle el que Puyol acudiera a deshacer el festejo por el quinto tanto blaugrana. Todo un hecho que le honra: una cosa es celebrar una diana y otra es mofarse del contrario. Gran Puyol, que supo darse cuenta y parar un festejo que era irritante.
Y, cómo no, gran Guardiola. Pep ha dejado una estela brillantísima de su paso por el Barcelona, tanto que tardará en ser olvidada. Un caballero, un ejemplo de ese señorío catalán que tanto admiro. Ese saber estar, saber ser humilde cuando tienes asumido que eres de los más grandes, también engrandece a la persona y a su carácter. También, digno de admirar su elegantísima forma de salir del, hay que reconocerlo, mejor club del mundo, gracias a una pulga llamada Messi, entre otros valiosos futbolistas.
Pero me quedo con ambos detalles. El de Puyol y el de Guardiola. Dos señores que enaltecen al fútbol con su actitud, señores que devuelven al balompié a su sitio: un deporte más.
Y siempre con el respeto por delante. Lo más importante. El respeto al rival y a sus aficiones.
Queda 'seny' en el Barça. Por ellos y para ellos me siento alegre.

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